Educación

Las cinco habilidades necesarias para el buen desarrollo de los niños

Ya desde la niñez debemos aprender a identificar los mecanismos que nos permitan desarrollar las habilidades necesarias para adaptarnos a una sociedad en constante evolución

El desarrollo y aprendizaje en los niños es complejo y llevar este crecimiento por la vía correcta a lo largo de todo su ciclo vital tendrá su repercusión en su interacción con los demás desde una perspectiva social, cognitiva, física, creativa y emocional.

Según diversos estudios el aprendizaje a través del juego es particularmente efectivo en el desarrollo de todos y cada uno de los ámbitos que acabamos de describir. Y son precisamente estas cinco habilidades interconectadas las que realmente necesitan las personas en general y los niños en particular para hacer frente a los retos que una sociedad en constante evolución plantea a lo largo de todo su ciclo vital, retos, en definitiva, para los que deben estar preparados si quieren evolucionar de acuerdo a las exigencias de los nuevos tiempos que incluso están por llegar.

Vamos a describir brevemente cada una de estas habilidades para comprender su importancia y su impacto en el desarrollo de los niños.

Habilidad cognitiva. Teniendo un buen nivel cognitivo, las personas serán capaces de resolver tareas complejas y no importa si éstas se presentan en la escuela, en su trabajo o incluso en su vida privada.

Ejemplos de la habilidad cognitiva son la capacidad de concentración, la resolución de problemas, buena memoria y pensamiento flexible. En definitiva, este tipo de habilidad permitirá al individuo construir estrategias efectivas e identificar soluciones.

Habilidad creativa. Disponer de una fuerte capacidad creativa nos permitirá aportar soluciones a los problemas que el futuro nos puede plantear. Las habilidades creativas hacen que nuestra mente se abra a nuevas experiencias transformando las ideas en nuevas formas de entender la realidad.

Ejemplos de la habilidad creativa son el desarrollo de nuevas ideas, su análisis desde perspectivas diferentes y su puesta en marcha identificando en todo momento la mejor solución.

Habilidades físicas. “Mens sana in corpore sano”, y es que ya lo dice esta conocida afirmación cuando conecta el ejercicio físico con la capacidad intelectual de la persona. Manteniendo un estilo de vida saludable con ejercicio físico constante nos ayudará a desarrollar el cerebro casi en la misma proporción e intensidad lo que contribuye a generar las bases para un desarrollo integral del individuo.

Ejemplos de la habilidad física. Siendo físicamente activas, comprendiendo el espacio y el movimiento a través del desarrollo de las habilidades psicomotrices, las personas pueden integrar mejor todos los nuevos conocimientos y experiencias que van a tener que gestionar tanto en el presente como en el futuro.

Habilidades sociales. Potenciando nuestras habilidades sociales seremos capaces de construir relaciones mucho más fuertes entre las personas lo que contribuirá a desarrollar las capacidades de colaboración y comunicación. Además, nos van a ayudar a disfrutar de una sana relación con la familia y las amistades.

Ejemplos de habilidades sociales son la capacidad para trabajar en equipo, para la negociación e incluso para la empatía.

Habilidades emocionales. Son quizá las habilidades más relevantes y las que probablemente menos se potencian en la familia y el colegio. Nos referimos a habilidades que nos van a permitir afrontar retos desde una actitud equilibrada y orientada a resolver situaciones a priori adversas o de gran dificultad.

Ejemplos de las habilidades emocionales son la comprensión y la expresión de las emociones que debemos gestionar desde nuestra propia conciencia y por medio de la gestión eficiente de nuestros impulsos. Debemos afrontar estas situaciones con confianza y un elevado grado de motivación para poder resolverlas con éxito.


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