Educación

Jugar para aprender

Cada vez se tiene menos la idea de que el juego es parte de la infancia. Los beneficios de éste están comprobados en cualquier etapa de nuestra vida. Incluso, durante la tercera edad supone un bienestar para la salud.

Jugar no es una cosa de niños. Poco a poco te habrás dado cuenta de cómo están surgiendo multitud de juegos para todas las edades. Cada vez se tiene menos la idea de que el juego es parte de la infancia. Los beneficios de éste están comprobados en cualquier etapa de nuestra vida. Incluso, durante la tercera edad supone un bienestar para la salud.

Por qué aprender y jugar son sinónimos

Muchas veces habrás oído que el juego es cosa de los menores. Mientras, en el caso de los adultos, cuando hablamos de actividad lúdica, se le puede asociar a actos valorados negativamente, excluyéndose la forma de divertirse sanamente mientras que se aprende.

Debemos comenzar diferenciando el sentido del juego en las distintas etapas de la vida. En la infancia, este forma parte del desarrollo de los menores. Les ayuda a tomar conciencia de su realidad y a adquirir nuevas destrezas, tanto sociales como psicomotoras.

Esta actividad entre los niños es muy necesaria y debe formar parte de su educación. Mediante ella aprenderán a convivir, a guardar una disciplina mediante las reglas de cada actividad y a ser generosos con quienes comparten este momento tan especial.

El sentido del juego, durante la etapa adulta, es muy diferente. Al igual que en la niñez, lo puedes practicar con amigos y el resto de familia. La práctica en estas circunstancias supone un fortalecimiento de las relaciones sociales, además de estar activando zonas de tu cuerpo elementales para la conservación de una buena salud.

Los juegos de destreza, donde entran la práctica de la memorización y la estrategia, son ejercicios fundamentales para el óptimo funcionamiento del cerebro. De la misma forma, aquellos en que requieres moverte te ayudan a mantener mejor flexibilidad, fomentando la buena circulación. También es perfecto para reducir el estrés e, incluso, prevenir o combatir la depresión.

En la tercera edad, la actividad lúdica continúa siendo un modelo de desarrollo y crecimiento que, además, representa un claro beneficio en la persona que lo practica. Para las enfermedades donde puede verse afectada la memoria y la psicomotricidad se utiliza el juego como terapia. La diversión y el entretenimiento son siempre la mejor medicina ante cualquier problema de salud.

Estimular jugando en cualquier edad

Durante toda nuestra vida no dejamos de aprender. Vamos conociendo los cambios en nuestro cuerpo en cada año que cumplimos. También suele transformarse el entorno, que a veces puede dificultarnos la forma con que nos adaptamos.

Los estímulos son parte de ti en todo momento. Tú los puedes crear, dándoles un carácter positivo, incentivando la emoción y las relaciones con quienes te rodean. Jugar en familia es una práctica maravillosa, en que todos (grandes y pequeños) salen ganando.

Jugar es importante para todas las edades, porque todos necesitamos continuar con la felicidad que practicábamos desde pequeños mediante la imaginación. El adulto tiene la oportunidad de volver a verse de pequeño mientras juega con sus hijos o nietos. Aprender es una actividad que dura toda la vida. Mientras jugamos, nos ayudamos a estar mejor con nosotros mismos.


Redacción Ludicco

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